Vemos a un hombre de unos 35 años bajando una escalera. Viste un traje costoso, sombrero, y está fumando un cigarrillo. Se detiene al pie de la escalera y se sienta de espaldas a la gente frente a un gran espejo colocado contra una pared. De esta manera, a través del espejo puede dejarse ver por el público. Silencio. Disfruta de su cigarrillo. Mira a la gente por el reflejo.
- El tiempo. Lo definen como una magnitud que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro.
Algunos lo tienen y no saben administrarlo. Otros no lo tienen, y no se ingenian donde encontrarlo.
Se pone de pie y arrastra la silla junto a la mesa de frente al auditorio.
-Mis palabras, ocupan un espacio de ese tiempo. Que da la maravillosa casualidad que, ahora, también es el suyo. Y yo lo estoy perdiendo. Estoy perdiendo su tiempo. Algo que se supone debería mostrarles, o decirles, en fin, algo nuevo. Un trozo relevante de una oración o un dicho que justifique mi llegada. Y su presencia.
Uds., inertes, no saben donde buscarlo o adonde se va. Pero se diluye. Y se supone que estoy aquí para entretenerlos. (Silencio) Entre – tenerlos. ¿Tenerlos? Yo no los tengo. Ni quiero. No quiero perder, ni encontrar, ni tener nada que ver con su tiempo.
(Risas) . Ni tampoco el mío.
Una mujer ardiente puede quitártelo o hacer como que éste estuviera montado a un caballo de carreras. Una historia de algún anciano de aquellas guerras pasadas o el largo camino de Henry Ford hasta su primer automóvil.
A algunos jamás les llega. Lo esperan como una doncella espera a su amado en una estación de tren. Lo lamentable, es que los tiempos de arribos y partidas están en una pizarra, escritos por alguien más. Designados, mejor dicho.
Es como algo que maneja nuestras vidas. Mi vida.
Así pienso yo. ¿Un error? Puede ser. ¿Misanderstunding? Quizás. ¿Un Getanzt.? Kann zusammensetzen.
Mira al público. Comienza a gesticular sin emitir sonido. Cada vez más. Se pone de pie y comienza claramente a transcurrir un camino interno de alguna situación difícil para el. Una confesión quizás. Dejan escucharse solo algunas palabras de toda su declaración.
(Uds. no entienden como me siento. Yo estoy solo. Solo en este mundo ingrato e infeliz donde nadie da nada y todo fue por ella. Si solo me hubiera amado y me hubiera correspondido hoy no estaría así. Que se pudra en el infierno. La esperé. Dios sabe que la espere. Espere tanto que volviera que decidí jugar con el tiempo. Todo por él. Para poder definirlo y saber cuanto esperé. Lo capitalicé. Lo atrapé. El. El no se dejó. ¿ Por que tengo que ver ese paraguas todos los benditos días? (muestra un paraguas colgado de la baranda) Pero lo logre. Y ahora Uds. me acusan con su mirada ¿Que se piensan mejor que yo? ¿Piensan que tienen más oportunidades que yo solo porque lo tienen, porque conocen como es y cual es su límite? Yo lo conozco mejor que nadie. Lo conozco mejor que nadie. Como la palma de mi maldita mano.
Pega un grito mudo y luego con sonido. Se sienta. Fuma una pitada y mira al publico. A cada uno de los espectadores.
- Mírense. Mírense y escarben muy adentro. ¿Que ven? ¿Que hay en Uds. que no lo hay en mi? Ambiciones. Yo veo ambiciones. No puedo discernir si son se prestigio, de poder, de éxito, o simplemente….
¿Será mi tiempo una deuda que voy pagando en cuotas? Tanto me costó obtenerlo que ahora debo devolverlo con gigantescos intereses. Yo me apropie de él. Pude manipularlo y capturarlo dentro de un pequeño artefacto definiéndolo solo con el movimiento de 3 agujas metálicas. Eso me hizo poderoso. Pude generar bombas de tiempo, establecer la hora exacta en que las campanas de redención sonarían y cuando empezaría un día y terminaría el otro. Y fue en ese momento que definí los contratiempos. La palabra misma deja mostrar un significado inexplicable. (Risas). Que increíble las formas que toma sin saberlo.
Supongamos por un instante que soy un hombre feliz.
Silencio. Golpea su rostro con una mano y cambia drásticamente las facciones de su rostro. Sonrisa al público.
Cae algo de la mesa y sonríe al publico como no dando crédito a la caída.
-Esa sonrisa idiota que caracteriza a estos engendros alegres. Una simple contracción de los músculos faciales que legaliza el más vivido sentimiento. Cuanto envidio a estos engendros. Tienen pocas preocupaciones y el tiempo les pasa encima de un cóndor. En el disfrute está su velocidad.
Piensa. Agarra el reloj. Modifica sus agujas. De pronto todo vuelve a empezar. El tiempo retrocede y vuelve a ingresar desde la escalera. Baja, deja su sombrero, lo cuelga. Saca un chocolate de su saco. Lo abre sonriendo. Dar un mordisco mirando al publico y sonríe -

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