26 octubre 2009

♂"El casi Hércules y las lobas"

En una isla verde rodeados de altísimas colinas vidriadas, dos personas de sexo opuesto mezclan sus voces. El hombre, lejos de ser Hércules, le sigue los pasos. La dama está a años luz de ser prima de Julieta. Se los ve sonrientes y la luz del sol refleja en el calcio endurecido oculto por sus labios.
Junto a ellos, una manada de lobas y algún que otra serpiente hablan de sus machos. Viles, incoordinados, excesivamente autodependientes y holgazanes.
Este charlatán urbano es, a simple vista, un modelo de hombre útil. Hay algo en él que dice su ser y parecer. Un perfume pocas veces olido.
Inmediatamente, el grupo huele este aroma, lo que les hace preguntarse el porqué de semejante cantidad de hormonas desperdiciado en un campo infértil que no logra, ni por asomo, superar el canon de belleza de esta selva.
¿Importará la belleza habiendo innumerables terrenos no conocidos? No mienten cuando dicen que los árboles semejantes enredan sus raíces y se agrupan para no caer y mantenerse juntos. Pero ¿qué tal si esa dama es una árbol sorprendentemente florecido a pesar de su coraza desquebrajada? ¿Qué pasaría si ese perfume es compatible con un olfato muy distinto a los actuales?
El grupo no entiende. No comprenden porque se fija en tal esparpajo. A veces cansados de tanto respirar, los hombres prefieren escuchar. Escuchar cosas que sólo vieron en películas. Modelos de mujer que sólo pueden hacerse de barro.
¿Es importante un perfume, un buen peinado y una persona actualizada a los caprichos de hoy o bastaría con una sonrisa sincera, unas ideas frescas y un hombro donde llorar?.

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