Sé, hoy, qué quiero y cómo lo quiero.
Alguien quiere saber qué era lo que sabía?
Saber que sé, me hace saber, quizás, lo que sabía.¿Alguien sabe?
¿Qué pasa si sabía algo que ahora no sé?
Contame qué sabía. Dejame saber. Sé que lo supiste.
Igual, mañana, voy a saber lo que no sabía el día que supe.
¿Sabré reconocer el día que supe del día que no sabía?
¿Sabré diferenciar lo que sabía de lo que supuse que sabía?
¿Quién supo algo que yo no sabía? ¿Quién sabe algo que yo no sé?
Odio no saber lo que sabía. Ese “no sabía”, se convierte sabiendo, en mi saber de mañana.
Sabiendo todo lo que no sabía, me vuelvo cada día más sabio.
Cuando muera seré muy sabio.
Pero no porque descubrí que sabía.
Sino porque entendí, que el saber no es aquello que nunca supe, no sabía o jamás sabré.
El saber es el saberte lo suficientemente sabio para distinguir entre hoy, mañana y pasado.
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